dislipemia y aterotrombosis

El control de la dislipemia, clave para evitar la aterotrombosis

Valencia acoge este fin de semana las jornadas “Más de una década mostrando evidencias en aterotrombosis”

La aterotrombosis es la causante de más de la mitad de las defunciones a nivel mundial y supone la segunda causa de muerte y discapacidad en nuestro país. La eficacia hipolipemiante de atorvastatina junto a sus efectos pleiotrópicos, aspectos claves que influyen en la disminución de la mortalidad por enfermedad vascular.

Valencia, 11 de marzo de 2009.- Angina de pecho, ataque cardíaco, trombosis, infarto cerebral... Éstas y otras enfermedades vasculares son manifestaciones de un mismo fenómeno: la aterotrombosis, es decir, la formación de un coágulo que obstruye un vaso sanguíneo. Según la Organización Mundial de la Salud, la aterotrombosis origina más de la mitad de las defunciones que se producen en todo el mundo, y supone la segunda causa de muerte y discapacidad en nuestro país¹. Sólo el ictus afecta a entre 150 y 200 personas por cada 100.000 habitantes², y constituye la primera causa de muerte en la mujer.

Con el objetivo poner de relieve los significativos avances en el control de la hipercolesterolemia como factor de riesgo cardiovascular, la opción terapéutica más real y eficaz frente a la aterotrombosis, Valencia acogerá durante los próximos días 13 y 14 de marzo las jornadas “Más de una década mostrando evidencias en Aterotrombosis”, en la que más de 200 expertos españoles en el tratamiento de esta patología abordarán temas como los beneficios para el paciente de un tratamiento intensivo y las ventajas del efecto pleiotrópico, entre otros.

Medicamentos insustituibles

Desde el punto de vista del tratamiento, y más concretamente dentro de los avances terapéuticos, la reunión se centrará en destacar el papel que han jugado las estatinas, en particular atorvastatina, en el control del riesgo cardiovascular. En palabras del doctor Jesús Millán, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, “las estatinas han supuesto el mayor avance terapéutico de las últimas décadas y han llegado a ser fármacos insustituibles. Su principal aportación ha sido que no sólo son capaces de disminuir la aparición de accidentes cardiovasculares, sino la mortalidad derivada de ellos, y por tanto, la mortalidad general de la población”.

Concretamente, la estatina que mayor impacto ha tenido en la prevención cerebrovascular es atorvastatina, que como afirma el doctor Millán ha sido la estatina que mayores y mejores evidencias científicas ha ofrecido sobre los beneficios de tratar la dislipemia como uno de los factores de riesgo sobre los que reside la morbi-mortalidad por enfermedades cardiovasculares”.

Según el doctor José Vivancos, del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid: “Tras los resultados del estudio SPARCL³, atorvastatina a dosis altas se ha convertido en un pilar farmacológico fundamental en la prevención del ictus que no precisa anticoagulación. En concreto, en la prevención secundaria del infarto cerebral con cifras de LDL por encima de 100 mg/dl aporta más del 20 por ciento de reducción de riesgo relativo sobre lo ya aportado por los agentes antitrombóticos”.

Efectos pleiotrópicos de atorvastatina

Las estatinas, los fármacos hipolipemiantes más potentes, han demostrado efectos beneficiosos en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular. Sin duda, el beneficio de estos medicamentos está ligado a la reducción de los niveles del colesterol LDL, llamado colesterol malo. Pero las estatinas inducen también una mejoría muy notable en tres aspectos importantes de la enfermedad cardiovascular como son la inflamación, el mal funcionamiento del endotelio y la trombosis (obstrucción de los vasos arteriales), los efectos pleiotrópicos.

Los extraordinarios beneficios de atorvastatina en la enfermedad cardiovascular son debidos, sin duda, tanto a su poderoso efecto disminuyendo el colesterol malo, como a los efectos pleiotrópicos. La situación clínica más llamativa en este contexto son los síndromes coronarios agudos (infarto cardiaco) en los cuales muchas veces coinciden simultáneamente un colesterol elevado, inflamación sistémica y vascular, mal funcionamiento del endotelio, y trombosis que es, en parte, responsable de la situación clínica de los pacientes”, explica el doctor Jesús Egido, del Servicio de Nefrología e Hipertensión y Laboratorio de Patología Vascular de la Fundación Jimenez Diaz/UAM.

Es en este campo donde atorvastatina ha sido la estatina que mayores y mejores evidencias científicas ha ofrecido sobre los beneficios de tratar la dislipemia como uno de los factores de riesgo sobre los que reside la morbi-mortalidad por enfermedades cardiovasculares. “Y esto lo ha conseguido en diferentes perfiles de pacientes: con distintos niveles de riesgo individual, en patología cardiovascular aguda o crónica, en prevención primaria o secundaria, y con tratamiento estándar o intensivo. Ello es debido a tres razones: es la estatina que, a igualdad de dosis con las demás, tiene un mayor efecto hipocolesterolemiante potencial, por otra parte es la que al poder alcanzar mayores dosis en un tratamiento farmacológico nos permite un efecto sustancialmente superior, y finalmente, porque su efecto hipocolesterolemiante se acompaña de los efectos pleiotrópicos, que perfilan un entorno beneficioso adicional además del propio sobre la dislipemia”, concluye el doctor Millán.

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